¿Nuba andalusi o himno de España?

Se trata de la Núba al-Istihal de Ibn Báya (conocido también como Avempace) y data del siglo XI. El importantísimo descubrimiento se produjo por accidente, después de grabada la pieza, en el seno de la pequeña comunidad de Medinat Sabora en una noche dedicada a la reflexión y el recuerdo. Acompañaban la meditación con un CD y de repente alguien fue iluminado y gritó: “¡es el himno nacional de España!”. Posteriormente, Chapi Pineda, conocido músico andaluz, confirmó el descubrimiento. Pero basta con escuchar las notas de la pieza original para que el más recalcitrante españolito se vea obligado a reconocer la innegable verdad.

Ibn Bayyah (ابن باجة) de nombre completo Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn al-Sa’ig ibn Bayyah (أبو بكر محمد بن يحيى بن الصايغ), más conocido como Avempace, fue un filósofo de Al-Ándalus, nacido en Zaragoza, capital de la Taifa de Saraqusta, hacia 1080 y muerto en Fez en 1138, que cultivó además la medicina, la poesía, la física la botánica, la música y la astronomía.

Su pensamiento tuvo gran influencia en Ibn Rushd (Averroes) y Alberto Magno. La mayoría de sus escritos y un libro no se vieron completados (o bien organizados) debido a su pronta muerte.

Tenía vastos conocimientos de medicina, matemáticas y astronomía. Su obra capital, titulada El régimen del solitario, expresa una protesta moral contra el materialismo y la vida mundana de las clases dominantes de la época. Afirma que, dada la corrupción de la sociedad, el hombre que ha comprendido su verdadera condición debe mantenerse al margen de ella, al menos con el pensamiento.
Nace en Zaragoza entre 1070 y 1090 de familia humilde, hijo de plateros. Cuando Zaragoza es ocupada por los almorávides, su primer gobernador, Ibn Tifilwit, lo recibió entre sus íntimos, nombrándolo visir, cargo que ocupó probablemente de 1115 a 1117.

Durante ese periodo fue enviado a una misión diplomática ante los hudíes desterrados, pero fue hecho prisionero por éstos, aunque por poco tiempo. En 1118, con la conquista cristiana, se ve obligado a emigrar. Luego lo encontraremos en Játiva, Almería, Granada y Orán, hasta recalar en la ciudad de Fez, donde murió, probablemente envenenado, en 1139.

Sus obras abarcan más de cuarenta títulos, aunque la mayoría no han llegado hasta nosotros. Destacan, en primer lugar, los comentarios a las obras de Aristóteles, que parecen pertenecer a la primera etapa de su producción, y que corresponde a sus inicios en Zaragoza. Así los Comentarios a la Física, a la Lógica, el tratado Sobre el alma, el de la Generación y corrupción, la Historia de los animales y la Historia de las plantas, entre otras.

Entre sus obras originales, que podrían pertenecer a una etapa posterior, en el exilio, hay que mencionar sobre todo tres: El régimen del solitario, el Tratado de la unión del Intelecto con el Hombre y la Carta del adiós. Todas ellas fueron vertidas al castellano por el excelso arabista aragonés Miguel Asín y Palacios.

Fue muy temprana su inclinación a la música y la poesía, que en la época eran indisociables. Todos los autores coinciden en sus dotes para el canto, la ejecución, la composición y la teoría musical. En este campo escribió un extenso tratado titulado Fi-l-alhan (Sobre las melodías musicales), hoy perdido. Además compuso un comentario al tratado sobre la música de Al-Farabi, que, en opinión del historiador argelino Al-Maqqarí (1591-1634) hacían inútiles todos los libros escritos sobre el tema con anterioridad.

En cuanto a su actividad como poeta, nos han llegado algunas composiciones y anécdotas que reflejan su ingenio y dotes poéticas, pero su posible producción nos es desconocida. El islamólogo español Emilio García Gómez (1905-1995) considera que fue Avempace quien fundió por primera vez la poesía árabe clásica con las formas romances de la lírica de influencia cristiana; según el mismo autor el resultado fue la forma de moaxaja llamada zéjel, compuesta en árabe dialectal y adaptado a la melodía de las canciones cristianas.

Recientemente, el portal Webislam de conversos españoles al Islam, publicó que la partitura de la Nuba al-Istihal de Avempace (siglo XI), con arreglos de Omar Metiou y Eduardo Paniagua, guarda una similitud casi absoluta con la marcha granadera (siglo XVIII) que es hoy himno oficial de España.

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